El cierre inesperado de una clínica dental deja cientos de afectados en l’Hospitalet
Los Mossos d’Esquadra investigan una clínica dental de L’Hospitalet de Llobregat por una presunta estafa después de que el centro cerrara de forma inesperada y dejara a cientos de pacientes con tratamientos pagados pero sin finalizar.
El establecimiento, perteneciente a la cadena Oral Studio, bajó la persiana de un día para otro. Cuando los clientes acudieron a sus citas programadas, se encontraron con un cartel en la puerta que indicaba que el local estaba cerrado por una avería. Sin embargo, los afectados aseguran que no recibieron ningún aviso previo y que desde entonces nadie responde ni a llamadas telefónicas ni a mensajes de WhatsApp.
Se calcula que alrededor de 400 personas podrían haberse visto afectadas, algunas de las cuales habían abonado más de 10.000 euros por adelantado para tratamientos dentales que ahora han quedado interrumpidos.
Denuncias en aumento y derivaciones a otras clínicas
Las víctimas han comenzado a presentar denuncias ante los Mossos d’Esquadra, que están trasladando los casos al juzgado correspondiente para que determine si los hechos constituyen un delito de estafa u otra posible infracción penal.
Según las primeras informaciones incluidas en las denuncias, una segunda empresa habría adquirido la clínica, aunque el centro todavía no ha reabierto sus puertas. Mientras tanto, los pacientes están siendo derivados a otros centros odontológicos también ubicados en l’Hospitalet.
No obstante, esta solución provisional está generando nuevos problemas. Las clínicas receptoras han duplicado su carga de trabajo, lo que provoca que las citas previstas se retrasen considerablemente o incluso no lleguen a reprogramarse.
Otro cierre reciente de la misma cadena
Este caso se produce apenas unos días después de un episodio similar relacionado con la misma cadena. El 6 de marzo, la Guardia Civil clausuró otra clínica de Oral Studio en Zaragoza.
En aquella intervención, las autoridades detectaron que el centro operaba sin autorización y no cumplía diversas normas sanitarias y asistenciales. Entre las irregularidades señaladas se encontraba la falta de registro de los equipos de radiodiagnóstico, la ausencia de equipamiento de emergencia y espacios clínicos demasiado reducidos.
El cierre dejó cerca de 700 pacientes con tratamientos sin terminar, especialmente en procedimientos de implantología. La cadena, que también dispone de clínicas en Barcelona, Girona o Alicante, suele atraer a nuevos clientes mediante ofertas de bajo coste, aunque con la condición de pagar los tratamientos por adelantado.

































