Detenido por una violación en Montjuïc un reincidente que habría actuado durante un permiso penitenciario
Los Mossos d’Esquadra han detenido a un hombre como presunto responsable de una agresión sexual cometida en los Jardines de Mossèn Costa i Llobera, situados en la zona de Montjuïc. Los hechos se remontan al pasado 13 de febrero y el sospechoso ya se encuentra en prisión.
El individuo, de 25 años, contaba con antecedentes por delitos similares, por los que ya había cumplido condena anteriormente.
La agresión tuvo lugar alrededor del mediodía, en un momento en que el parque estaba prácticamente vacío. La víctima, residente en el barrio del Poble-sec, fue sorprendida por detrás y sujetada por el cuello antes de sufrir la agresión.
Tras el ataque, el agresor huyó, lo que permitió a la mujer pedir ayuda y recibir atención médica urgente en un centro hospitalario. Días después, formalizó la denuncia, aunque las autoridades ya tenían constancia de lo ocurrido.
Arresto dentro del centro penitenciario
La detención se ha producido este 26 de marzo en el interior de la prisión de Quatre Camins, donde el sospechoso ya cumplía condena por otros delitos sexuales. Las autoridades le han comunicado el arresto sin necesidad de trasladarlo fuera del centro.
Las investigaciones apuntan a que el ataque sigue un patrón similar al de agresiones anteriores, lo que refuerza la vinculación del detenido con los hechos.
Permiso penitenciario en el momento de los hechos
Según la información disponible, el presunto agresor habría cometido el delito mientras disfrutaba de un permiso penitenciario. Ese mismo día regresó al centro horas después, lo que ha generado interrogantes sobre las circunstancias en las que se produjo la agresión durante su salida autorizada.
Además, tras su reingreso en prisión, el individuo se afeitó completamente el cabello, un gesto que despertó sospechas al interpretarse como un posible intento de evitar ser identificado.
Consecuencias físicas y emocionales para la víctima
La mujer continúa recuperándose de las lesiones sufridas. Más allá de las heridas físicas, el impacto emocional del ataque sigue presente, reflejando que las secuelas de este tipo de agresiones van mucho más allá de lo visible.
El caso ha vuelto a poner sobre la mesa la preocupación por la reincidencia en delitos sexuales y la gestión de permisos penitenciarios en situaciones de riesgo.

































