Las nuevas paradas se han construido con criterios funcionales adaptados a la actividad de floristas y serán los quioscos definitivos que posteriormente se trasladarán a sus emplazamientos finales en la Rambla. Están fabricadas en estructura metálica vista, con frentes de vidrio, y cuentan con acero y fibra de vidrio, cierres de paneles, puertas frontales, protección solar, ventilación cruzada, alumbrado, preinstalación para agua y electricidad, y rampas móviles de accesibilidad.
La única parada que conservará su formato original será la del quiosco Flors Carolina (Rambla, 93), reconocida por su diseño premiado y su valor patrimonial, que regresará a su ubicación tras la reforma.
Un paso más hacia la nueva Rambla
Según Iván Pera, comisionado del Pacto por Ciutat Vella, este traslado representa un avance en la construcción de la nueva Rambla, destacando la importancia de los floristas como elementos genuinos y culturales del paseo. Las actividades de floristería se trasladarán a los nuevos quioscos de forma progresiva a partir de la segunda quincena de febrero, manteniendo su función habitual y su contribución al dinamismo del paseo y del Mercat de la Boqueria.
Acuerdos y reordenación histórica
El Ayuntamiento de Barcelona, a través del IMMB, pactó con los titulares de los puestos la ubicación provisional en plaza de Catalunya mientras duren las obras. Una vez finalizados los trabajos, los quioscos regresarán a la Rambla.
Este proceso se enmarca en una reorganización progresiva iniciada en 2024, con la retirada de siete paradas de floristas en desuso y dieciocho puestos de antiguos pajareros, con el objetivo de despejar y mejorar el paseo, al tiempo que se facilita la instalación de los nuevos quioscos modernos.

































