Languedoc, 74: un edificio que refleja el conflicto de la vivienda y la ocupación en Barcelona
En el barrio de Sant Andreu hay un inmueble que se ha convertido en un reflejo de las diferentes realidades vinculadas al acceso a la vivienda en Barcelona. Se trata del Bloc Languedoc, situado en los números 74-76 de la calle Languedoc, donde conviven personas mayores, familias con menores y jóvenes que defienden el derecho a disponer de una vivienda.
La finca comenzó a ser ocupada en 2017 y, desde entonces, se ha convertido en un espacio marcado por la organización vecinal y las reivindicaciones relacionadas con la vivienda. Actualmente, sus residentes afrontan la posibilidad de un desalojo, mientras algunos de los pisos que han quedado vacíos permanecen tapiados.
Una vecina de 72 años que no puede asumir un alquiler
Entre las personas que viven en el edificio está Pilar Yebenes, residente en un piso del segundo 3ª. A sus 72 años, acumula once años viviendo en situación de ocupación en Barcelona, una circunstancia a la que llegó ante la imposibilidad de asumir los precios del mercado inmobiliario.
Yebenes percibe una pensión no contributiva de 400 euros, una cantidad que, según explica, no le permite afrontar un alquiler convencional. Su principal reclamación es poder acceder a una vivienda pública que se ajuste a sus posibilidades económicas.
La vecina asegura que ha solicitado una vivienda social y que está dispuesta a trasladarse fuera de Barcelona si eso le permite encontrar una solución que pueda pagar. Mientras no llegue esa alternativa, afirma que continuará viviendo en el inmueble.
A la espera de una vivienda de emergencia
Yebenes señala que su intención es permanecer en el Bloc Languedoc hasta que se le adjudique una vivienda a través de la Mesa de Emergencia.
Los residentes sostienen que la finca está en manos de un gran tenedor y vinculan su anterior propiedad con la inmobiliaria de Reale. Según explican, hace años se produjo la salida de los antiguos vecinos y denuncian que el proceso estuvo relacionado con intereses especulativos sobre el inmueble.
Después de que algunos pisos quedaran vacíos, ocho viviendas fueron ocupadas por el Sindicato de Vivienda de Sant Andreu y otros colectivos, según los habitantes del bloque.
El temor a un desalojo cautelar
La situación se ha vuelto especialmente incierta para quienes viven en el ático. Desde el pasado 23 de junio, sus ocupantes se enfrentan a un procedimiento de desalojo cautelar, una circunstancia que ha aumentado la preocupación entre los residentes y las personas que les apoyan.
Núria, integrante del grupo de apoyo del piso, explica que quienes viven allí han retirado buena parte de sus pertenencias de valor ante la posibilidad de que el desalojo se produzca.
La incertidumbre se mantiene porque, en los últimos días, no habían recibido nuevas noticias sobre la fecha de ejecución. Los residentes y sus grupos de apoyo permanecen atentos a cualquier novedad y temen especialmente que finalmente se pueda producir un desalojo conjunto de las personas que ocupan diferentes viviendas del edificio.
Un conflicto que continúa abierto
El Bloc Languedoc se encuentra así en medio de un conflicto que combina la falta de acceso a una vivienda asequible, la ocupación de inmuebles y las reivindicaciones de los colectivos de vivienda.
Para sus residentes, la ocupación representa en algunos casos una respuesta a la imposibilidad de acceder al mercado de alquiler con sus ingresos, mientras que las organizaciones que los apoyan reclaman alternativas habitacionales y soluciones que permitan regularizar determinadas situaciones.
La historia del edificio continúa marcada por la incertidumbre ante los posibles desalojos, pero también por la organización de sus habitantes, que mantienen sus reivindicaciones mientras esperan encontrar una solución residencial estable.
























