Barcelona y la Generalitat lanzan el mayor plan de rehabilitación en décadas en el Besòs i el Maresme con 415 millones
El Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya han sellado un acuerdo de gran alcance para acelerar la regeneración urbana del barrio de El Besòs i el Maresme, situado en el distrito de Sant Martí. El proyecto contempla una inversión total de 415 millones de euros a lo largo de diez años, con el objetivo de mejorar el parque residencial y reforzar la seguridad estructural de los edificios.
La intervención responde a las deficiencias detectadas en construcciones levantadas entre los años cincuenta y sesenta, una situación que ha llevado a ambas administraciones a priorizar actuaciones urgentes para proteger a la población residente.
Actualmente ya se están ejecutando trabajos en varios inmuebles dentro de un plan piloto que abarca cerca de dos centenares de viviendas. Sin embargo, el alcance real del problema es mayor, ya que se estima que hasta 4.000 viviendas distribuidas en unas 200 fincas podrían verse afectadas.
Para garantizar la coordinación y el seguimiento de todas las actuaciones, se prevé la creación de una sociedad específica de gestión antes de que finalice el año, con participación mayoritaria municipal. Este organismo permitirá agilizar la toma de decisiones y acelerar la ejecución de las obras.
En términos de financiación, la administración autonómica aportará recursos de forma sostenida durante toda la década, mientras que el consistorio asumirá la mayor parte de la inversión total, consolidando así un esfuerzo económico sin precedentes en este ámbito.
Impacto más allá del Besòs: extensión a otros barrios
El acuerdo no se limita únicamente al Besòs i el Maresme. También permitirá redirigir recursos hacia otras zonas con necesidades similares, como los barrios de Trinitat Vella y La Pau, ampliando el impacto de la estrategia de regeneración urbana en la ciudad.
Este enfoque busca corregir desequilibrios históricos en inversión y mantenimiento, especialmente en áreas que han acumulado déficits estructurales durante décadas.
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha subrayado que se trata de una actuación excepcional, destacando que no se impulsaba un plan de esta magnitud desde hace más de veinte años. Según ha explicado, el objetivo es ampliar y acelerar intervenciones en barrios tradicionalmente olvidados, mejorando las condiciones de vida de sus habitantes.
Asimismo, ha puesto en valor la creación del nuevo ente gestor, que permitirá mayor rapidez y flexibilidad en la ejecución, además de liberar recursos para otras zonas de la ciudad que también requieren actuaciones urgentes.
Seguridad y coordinación institucional como ejes clave
En paralelo al ámbito urbanístico, el consistorio ha incidido en la mejora de la seguridad. Collboni ha señalado que en los últimos años se ha producido una reducción de determinados delitos, especialmente los relacionados con la multirreincidencia, y ha destacado el refuerzo de la coordinación policial.
También ha remarcado la importancia de reforzar el marco legal para combatir la sensación de impunidad, insistiendo en que se trabaja para aumentar la eficacia del sistema y garantizar una respuesta más contundente frente a la delincuencia.
Por su parte, el conseller de la Presidencia, Albert Dalmau, ha definido el acuerdo como una auténtica “operación de país”, orientada a corregir una deuda histórica con los barrios del Besòs y asegurar condiciones de vida dignas para sus residentes.
Ha destacado además la importancia de la colaboración institucional basada en la confianza y el trabajo conjunto, como vía para impulsar proyectos transformadores de gran impacto social.
Refuerzo de políticas sociales y servicios públicos
Más allá de la regeneración urbana, ambas administraciones han acordado avanzar de forma coordinada en ámbitos como derechos sociales, educación y política lingüística. En el terreno social, el Ayuntamiento colaborará en el despliegue del Plan CURA, una iniciativa destinada a agilizar la gestión de la dependencia y reducir las listas de espera.
Este conjunto de medidas refuerza la idea de que la intervención no solo busca mejorar edificios, sino también elevar la calidad de vida y los servicios disponibles para la ciudadanía.































