Inquilinos de Sants, Santa Caterina y Poble-sec se organizan frente a un fondo inversor
Los vecinos de tres edificios ubicados en las calles Salou, en el barrio de Sants; Cortines, en Santa Caterina; y Tapioles, en Poble-sec, han decidido unir fuerzas contra el fondo de inversión Second House SL, propietario actual de las fincas.
Los residentes denuncian que la empresa rechaza renovar varios contratos de alquiler y que, paralelamente, intenta poner a la venta las viviendas a precios que consideran excesivos.
Organización vecinal para frenar los desalojos
Ante este escenario, los inquilinos han optado por coordinarse y actuar colectivamente para defender su derecho a permanecer en sus hogares. Su mensaje es claro: la organización conjunta es su principal herramienta para evitar expulsiones.
Sostienen que la presión colectiva es clave para hacer frente a decisiones que, según afirman, amenazan su estabilidad residencial.
Renovaciones parciales y contratos en el limbo
En los inmuebles de Cortines y Tapioles, parte de los arrendatarios logró renovar el contrato durante 2024. Sin embargo, todavía existen situaciones sin resolver. Desde el Sindicat de Llogateres advierten que persisten casos sin garantías jurídicas claras.
Uno de los afectados, que lleva más de diez años viviendo en su piso, explica que su contrato ya ha vencido y que la vivienda ha sido anunciada en venta pese a continuar habitada. Para él, la incertidumbre es total.
El edificio de Salou, el más afectado
Según los propios vecinos, el bloque situado en la calle Salou es el que atraviesa una situación más delicada desde que el fondo lo adquirió hace aproximadamente un año. Residentes con más de veinte años en el inmueble describen un clima de angustia constante ante la posibilidad de perder su vivienda y reclaman soluciones que les garanticen continuidad.
Denuncias por “compra especulativa”
Tanto el Grup d’Habitatge de Sants como el Sindicat de Llogateres encuadran este conflicto dentro de lo que definen como operaciones de compra especulativa. Según estas entidades, el patrón consiste en adquirir edificios completos, favorecer la salida de inquilinos y posteriormente vender los pisos de forma individual con un incremento notable del precio, amparándose en supuestas rehabilitaciones.
Las organizaciones reclaman cambios legislativos que aseguren la renovación automática de los contratos y que refuercen la protección de los arrendatarios frente a este tipo de dinámicas inmobiliarias.





























