Condenan al Hospital de Barcelona por demorar una intervención que acabó en la muerte de un paciente
Un juzgado de Barcelona ha dictado sentencia contra el Hospital de Barcelona por un caso de negligencia médica que derivó en el fallecimiento de un paciente de 77 años en noviembre de 2021. La resolución judicial apunta directamente a una intervención quirúrgica realizada fuera de tiempo como factor determinante en el desenlace.
El paciente ingresó el 26 de octubre para someterse a una operación por un aneurisma de aorta abdominal, acompañado de otras afecciones como insuficiencia renal y anemia. La primera cirugía tuvo lugar el 30 de octubre, mientras que la segunda se realizó el 14 de noviembre. Finalmente, el hombre murió el 25 de noviembre debido a un choque séptico grave relacionado con la intervención.
El retraso en la segunda operación, clave en la sentencia
Según la magistrada, la segunda intervención quirúrgica no se llevó a cabo con la urgencia necesaria, lo que resultó decisivo en la evolución negativa del paciente. Por su parte, el hospital defendió que el hombre presentaba diversas patologías previas, entre ellas colesterol elevado, estenosis aórtica y cardiopatía isquémica.
No obstante, la resolución judicial concluye que ninguna de estas condiciones suponía una complicación grave que justificara el desenlace, restando peso a la defensa del centro sanitario.
Una evolución clínica que encendió las alarmas
La primera operación, en la que se implantó un bypass aórtico bifemoral, se desarrolló correctamente y sin incidencias. Sin embargo, los problemas comenzaron tras el traslado del paciente desde la UCI a planta el 2 de noviembre.
A partir de ese momento, aparecieron síntomas como náuseas, vómitos y alteraciones en el funcionamiento intestinal, lo que obligó a colocar una sonda nasogástrica. Aunque se retiró el 7 de noviembre, fue necesario volver a colocarla al día siguiente ante la persistencia de los síntomas.
Signos de infección y diagnóstico tardío
Entre el 10 y el 12 de noviembre, el paciente presentó un aumento significativo de leucocitos, indicativo de una posible infección, por lo que se inició tratamiento antibiótico. Posteriormente, se detectó una perforación intestinal, lo que llevó a programar una nueva intervención quirúrgica.
Aunque inicialmente estaba prevista para la noche del 13 de noviembre, la operación se pospuso hasta la mañana siguiente debido a otra urgencia médica. Esta decisión se tomó tras considerar que el paciente estaba hemodinámicamente estable y con el consentimiento de la familia.
Sin embargo, el perito aportado por la familia sostiene que el retraso en esta intervención fue excesivo y determinante, mientras que los expertos del hospital niegan que influyera en la muerte.
El desenlace: una infección fatal
Tras la segunda operación, el hospital aseguró que la evolución era favorable y que no se detectaban signos de infección desde el 22 de noviembre, aunque se mantuvo el tratamiento con antibióticos.
La situación cambió bruscamente el 24 de noviembre, cuando se produjo un deterioro hemodinámico repentino. El paciente falleció al día siguiente a causa de una infección en la prótesis de la aorta ilíaca.
Desde el hospital se consideró esta complicación como poco previsible, y se optó únicamente por tratamiento farmacológico, descartando una nueva intervención debido al estado crítico del paciente.
Conclusión judicial: mala praxis por falta de urgencia
La magistrada concluye que existió mala praxis médica, especialmente por no haber actuado con la rapidez necesaria ante la peritonitis detectada. La decisión de no intervenir de forma urgente en la segunda ocasión se considera el elemento clave que comprometió gravemente la vida del paciente y derivó en su fallecimiento.



























