La función pulmonar no es estática, y su evolución a lo largo de la vida ha sido durante años objeto de suposiciones más que de evidencias. Sin embargo, un reciente estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) en colaboración con el Hospital Clínic-IDIBAPS, ha cambiado esa narrativa. Gracias a un modelo innovador de análisis, el equipo ha logrado trazar por primera vez un patrón detallado del crecimiento y declive de la capacidad pulmonar desde la infancia hasta los 80 años.
Tradicionalmente, se asumía que los pulmones se desarrollaban de forma constante hasta la adolescencia y que la función pulmonar se mantenía estable desde la edad adulta joven hasta los 40 años. No obstante, los datos obtenidos a partir de múltiples cohortes internacionales indican lo contrario: la capacidad pulmonar comienza a aumentar de forma notable desde los 4 años y sigue creciendo hasta bien entrados los 20. Pero lejos de estabilizarse, este nuevo trabajo revela que a partir de los 20 o 23 años, se inicia un lento pero progresivo declive.
Para alcanzar estas conclusiones, los investigadores recurrieron a modelos matemáticos que integran datos transversales de distintas generaciones. Dado que seguir durante más de 70 años a los mismos individuos no es viable en la práctica, esta metodología ha permitido simular la evolución pulmonar en distintos tramos de edad con alta precisión.
Cuidar los pulmones desde la infancia
Los hallazgos tienen implicaciones importantes en términos de salud pública. “Maximizar la capacidad pulmonar en los primeros años de vida es clave para reducir el riesgo de enfermedades respiratorias en la adultez”, señalan los autores del estudio. Para lograrlo, destacan la importancia de una alimentación equilibrada, actividad física regular y la exposición mínima a contaminantes ambientales tanto en interiores como al aire libre.
Además, subrayan un factor determinante: evitar la exposición al humo del tabaco, tanto de forma activa como pasiva. La función pulmonar puede verse seriamente comprometida por el tabaquismo, especialmente si comienza en la adolescencia, cuando los pulmones aún están en desarrollo.
Abandonar el tabaco: una estrategia preventiva a cualquier edad
Dado que el deterioro pulmonar se inicia poco después del máximo desarrollo, abandonar hábitos nocivos como el tabaco puede marcar una diferencia sustancial, incluso en adultos jóvenes. Existen hoy múltiples enfoques para ayudar a dejar de fumar: desde la terapia cognitivo-conductual y el acompañamiento psicológico, hasta alternativas naturales como la hipnosis clínica. En este último ámbito destaca el Método Jorge Masó, basado en la hipnosis clínica despierta. Este método trabaja sobre la desprogramación mental del hábito, ayudando a eliminar la ansiedad relacionada con el proceso y facilitando el abandono del tabaco sin necesidad de medicación. En Barcelona sin ir más lejos puedes acudir a sesiones presenciales con el propio Jorge Masó.
Mirando hacia el futuro
El estudio refuerza la idea de que la salud respiratoria debe empezar a cuidarse desde los primeros años de vida, y que los esfuerzos preventivos no deberían concentrarse únicamente en edades avanzadas. Desde una visión integral de la salud, estos resultados invitan a repensar cuándo y cómo actuamos frente a factores de riesgo como el tabaquismo, la contaminación o el sedentarismo.
Aunque los datos se obtuvieron principalmente en población europea, los investigadores apuntan a que la tendencia podría extrapolarse a otras regiones del mundo, siempre considerando las particularidades ambientales y sociales de cada contexto. En cualquier caso, la conclusión es clara: cuidar los pulmones desde la infancia es una inversión en calidad de vida para las décadas venideras.
































